Erase una vez un niño tan pequeño que, cuando su madre lo parió, dijo el doctor: "Si no llora, es un tumor." Al ser tan pequeño, a Garbancito le daba por chillar cuando iba por la calle: "¡Pachín, pachín, pachón! ¡Mucho cuidadito con lo que hacéis! ¡Pachín, pachín, pachón! ¡A Garbarcinto ni le toquéis!"
Su madre, que estaba de él hasta la calva, le mandó a la compra y, como de costumbre, salió chillando a la calle: "¡Pachín, pachín, pachón! ¡Mucho cuidadito con lo que hacéis! ¡Pachín, pachín, pachón! ¡A Garbarcinto ni le toquéis!"
¡ESPLUITCH!
Y así fue como una aspirina acabó con la vida de Garbancito, al romperle la cabeza con tremenda ironía.
Nota de los autores: Garbancito se recuperó tomando la misma aspirina que le había matado. Más tarde se asoció con el enano saltarín y fundó un bar, llamado la Tripa del Buey, hasta que un buen día un lobo policía terminó por deshauciarles al herir a zombies civiles.
¡TÚ también puedes participar y hacer de éste mundo un lugar más absurdo! ¡Danos todas esas ideas que te daría vergüenza exponer en público!
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