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domingo, 23 de septiembre de 2012

Los siete cabr****os y el Cthulhu

Hemos asociado las mil y un visitas al blog con los cuentos de Sherezade ¡porque sí! Así que, en su honor (y para comenzar la segunda temporada de cuentos absurdos), aquí va el cuento de los siete cabritillos.

Era una cabra que tenía siete cabr****. Un día llamó a sus hijos (los ****ones) y les dijo:
-Voy a Al Campone a comprar unos cuantos alucinógenos. No abráis la puerta a nadie, y menos a mí, que vendré un tanto... rarita. Tened cuidado con el lobo capitalista; tiene la voz suave como los ángeles y las patas negras como... los ángeles... negros. Representa al malvado Gobierno Capitalista y querrá llevaros a una infernal casa de acogida capitalista, llena de monjas capitalistas que imparten una educación capitalista.
Los muy c*b*o*e* prometieron no prender fuego a la casa y la cabra se fue más contenta que un comunista rico.
Al poco rato (dos o tres días) llamaron tan suavemente a la puerta que ésta estuvo apunto de derrumbarse:
*TOC**TOC*
Era el Cthulhu, que dijo con una voz tan cavernosa como el túnel del metro por la mañana:
-RXZRRASOXQRHOTKDGGWLEDWOZEWTJOKQJHQCHSSTUXZYJOBPBPSFVKOWBGA
A lo que los siete *a*r*n*z*s, muy enterados del idioma del Cthulhu, contestaron:
-¡Vete! Estamos esperando al lobo. O en su defecto, a nuestra supuesta madre.
-EMQZADRQJWLYTJK
-¿Que te has comido al lobo? ¡Pues ahora tendrás que ocupar su lugar!
-¡EMVRHAHOUAKJAIKBBOSPENWQJMHJVN!
-¡A nosotros nadie nos responde así! Venga chicos, machacadle.
Acto seguido, los siete cabr***** abrieron la puerta y se lanzaron a por él, incautos de que el Cthulhu era tan alto como la luna (¡qué poético y absurdo!).
-CKMTFFAARCBJNCXSPXILANWJJTREVSBEAFCIQB.- Dijo el Cthulhu una vez derribado por la inmensa fuerza de aquellos ****ones.
Los ********, satisfechos por aquella victoria debida a su terrible ingenio, decidieron celebrar un botellón.

Y ahora, para pasar éste empacho de estupideces inmorales, un pareado:
Iba el Cthulhu por el mar Caribeño,
y de repente le entró sueño.
Así que fue a un extremo soleado,
arruinando mi bonito pareado.
Hijo de pe**a inmortal,
como ca**llo no tienes igual.
Tras éste absurdo intermedio, seguimos con la sarta de estupideces.

El Cthulhu se despertó, encontrando a los siete cabro*** en un profundo coma etílico. Decidió comérselos uno tras otro, agarrándolos con sus terribles tentáculos viscosos y tentaculares (sí, has leído bien, ¡doble ración de tentáculos para todos!).
Cuándo el Cthulhu se los comió a todos, le entró mucha sed, así que se fue a beber agua fresca del mar (rica en sales naturales, artificiales y capitalistas). Lo que no tuvo en cuenta fue el peso extra que de los *****nes venía, así que se hundió hasta el fondo, ahogándose como buen ser acuático que era.

Moraleja: Un pareado consta sólo de dos versos.

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