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domingo, 26 de febrero de 2012

Tacirupeca, la venganza

Nota de los autores: Quien haya leído los otros cuentos sabrá que Caperucita Roja pertenecía a la terrible banda comunista los Capuchas Rojas, y que fue atropellada por la pokera de Cenicienta. Lo que no sabrá es que Caperucita tenía una hermana gemela tres años menor llamada Tacirupeca, que vive sola en una casa a las afueras de Ballecas, y aquí es donde empezamos nuestra historia.


Tacirupeca estaba afeitando cactus, que tenía en una maceta en su casa, cuando le llegó el correo (por primera vez en su vida). Así que cogió la única carta que había en el buzón (un buzo muy grande muy grande, al que le pagaba para que le sujetase las cartas que le llegaban).
-Espero que sea importante, -dijo Tacirupeca-, que he de ir a peinar calvos.
Y la carta, que era del hospital, decía tal que así:
Muy señora nuestra,
Le llamamos para informarla de que su hermana, Caperucita, ha sido atropellada por la pokera de Cenicienta. A continuación le relatamos las técnicas usadas para reanimarla:
-Darle palmadas en la cara.
-Gritarle al oído.
Al no funcionar ninguna, Caperucita murió a las 25:62 del 30 de febrero. Caperucita le lega toda su fortuna y el terrible cáncer de barriga que amenazaba contra su vida.
Un beso en el culo,
El hospital
Tacirupeca decidió hacerle una "grata visita" a Cenicienta (entendiendo por "grata", terrible; y por "visita", visita), así que cogió su objeto más letal (la cera esa que la pones en la pierna, tiras, y escuece que no veas) y un bonobush (un ticket que te permite usar el coche de George Bush). Antes de partir, quemó su casa a fin de poder distinguirla en la lejanía.

Una vez llegó a la casa de Cenicienta y le dio las gracias a Bush por el viaje, decidió llamar a la puerta. Por desgracia le daba ocupado, así que apretó el timbre. Tampoco le abrió nadie, entonces se dio cuenta de que había una nota pegada en la puerta. Como ya había leído mucho por ese día, decidió volver al siguiente.
Y así fue, y leyó la nota, que decía:
Lo siento, pero nos hemos ido a cruzar semáforos en rojo. Si buscas a Cenicienta, ha muerto.
Firmado:
Las hermanastras de Cenicienta
Por suerte, Tacirupeca sabía que en un mundo en lo que todo carecía de sentido, existirían los fantasmas (al igual que los sapos que crían pelo y los cerdos que vuelan). Así que nuestra heroína (nótese la ironía) decidió llamar a los Cazafantasmas, pero por aquel entonces Bill Murray estaba grabando Zombieland, amén de que le habían metido un tiro.
Tacirupeca se dio por vencida, así que se fue a la *****, que tiraba tres calles más adelante.Por último, cabe decir que la hermanas de Cenicienta fueron detenidas por asustar a las palomas, y que Tacirupeca actualmente es campeona olímpica de curling sobre césped.

sábado, 11 de febrero de 2012

El Gato con Botas unleashed

Erase una vez un empresario que estaba en su lecho de muerte, así que llamó a sus tres hijos. A su hijo mayor, que había estudiado empresariales, le legó la empresa. A su hijo mediano, que era contrabandista, le regaló a la mula. Y a su hijo pequeño, que era conformista, le regaló un gato que, por nunca llevar botas, le llamaban "el Gato sin Botas".
El hijo pequeño, decepcionado, pensó en comérselo (lo cual era ilógico, ya que le sería más útil venderlo). Pero entones, el Gato sin Botas le dijo:
-O me das unas botas y una bolsa o terminas sin carné de padre.
El dueño, asombrado al ver un gato hablar (inculto...), decidió darle lo que pedía. Así, el gato se puso la bolsa en la cabeza y se colgó las botas en la espalda, yéndose a atracar un banco. Una vez el banco fue atracado (gracias a la ayuda de la terrible banda comunista de los Capuchas Rojas y del homosexual Robin Hood, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y viceversa), el Gato se guardó su fortuna en las botas (por lo que fue conocido como Gato con Botas) y fue a visitar al rey.
Antes de llegar, el Gato se puso las botas y se quitó la bolsa de la cabeza. El Gato le dio la bolsa con el dinero al rey y le dijo:
-Esta es una muestra de amor de parte de mi amo, el Archiduque de Alcafrán.
A lo que el rey contestó:
-Me llena de orgullo y de satisfacción recibir esta muestra de amor pero... ¿tú no eres el gato que atracó el banco hará 10 minutos?
-No, ese gato llevaba una bolsa en la cabeza.
El rey se creyó esta astuta patraña (no hay palabra más fiable que la de un gato que sabe hablar) y, tras una larga charla de 30 segundos, el Gato le dijo así porque sí:
-Por desgracia, mi amo ha sido atracado por unos ladrones, que le han desnudado y le han metido en el lago, y en estos momentos se está ahogando.
-¿Y tú cómo sabes eso? -Le preguntó, extrañado, al Gato.
-WhatsApp. -(Del inglés, "¡Qué aplicación!")
Y el rey se lo volvió a tragar (pues para ser rey, era muy ingenuo), así que decidieron ir corriendo a salvarlo, ya que no tenían carruaje y sus mamás no les dejaban usar el Metro. El Gato corrió más y, al llegar, le dijo a su amo:
-¡Rápido!¡Desvístete y métete en el lago!¡Haré que parezca que te atracaron unos ladrones!
El dueño se asustó (al ver un gato hablar, claro), y recordó las sabias palabras de su padre: "Si alguna vez te ataca un gato, échale los polvos mágicos anti-violación a la cara." Y eso hizo.

El Gato sin Botas se despertó en un vertedero. Entonces fue encontrado por un recogedor de animales, el Lobo Feroz, que le dijo:
-Oooooooh, amigo, ¿y tú collar?
-¿Y el tuyo? -Le contestó el Gato.
-Eeeeeh, hummmmmmmmm...
-Pues quedas detenido por ir por ahí sin collar.
-Espera un momento, ¡que soy yo el currante! Y, además, soy el terrible Lobo Feroz.
-¿Pero el Lobo Feroz no fue asesinado por un leñador homicida? -Preguntó el Gato.
-Sí, pero yo soy uno de sus primos.
-¡Un momento!Este es MI cuento, y por el momento ya han hecho un cameo Robin Hood, Caperucita Roja y ahora tú. ¡Fuera, no quiero más cameos! Soy un gato, y me gusta la autosuficiencia y que me rasquen la barriguita. ¿No veis que esto roza lo absurdo?
-Pe-pero.
-¡Fueraaaaaaaaaaaaa!¿Qué será lo siguiente?
-A saber. -Dijeron a la vez Pinocho y la Sirenita, que pasaban casualmente por ahí.

Nota de los autores: El Gato se cansó de tanta publicidad ajena y se negó a seguir con el cuento. En cuanto al dueño, fue arrestado por fraude y por conformista. El rey fue estafado en una llamada telefónica, y el Lobo Feroz fue despedido, y tuvo que ganarse la vida trabajando de mendigo.

sábado, 4 de febrero de 2012

La Cenicienta pokera

Erase que se era, en un tiempo remoto, cuando los vikingos iban en moto, una muchacha que fumaba tanto que parecía que hubiesen asfaltado por allí por donde pasase, y por eso la llamaban "Cenicienta". El problema es que tenía dos hermanas mayores muy malas muy malas (de esas que pisan el césped cuando los carteles dicen que no) que siempre le estaban tocando los... (¿ovarios?).
Un día el príncipe de Andorra iba a ir a la discoteca de la esquina, por lo que las hermanas le dijeron a Cenicienta:
-Cenicienta, dado que eres más fea que un susto, hemos decidido decirles a los "puertas" que no te dejen pasar.
Cenicienta se quedó tuneando el "Ceniciento 2.0" (su coche, ya que además de fea era pokera). En eso que pasaba por ahí el Hada Madrina (una vieja que se administraba polvos mágicos), y le dijo a Cenicienta:
-Hola Ratita, ¿qué hacer tú por aquí tan bonita?
A lo que Cenicienta respondió:
-k PaSsaH nO tEnDrAs Tu PoR aHi UnOsS uNoS "FlAiErS"?????? -Nota: era pokera.
-Síííííí, toma estos polvos mágicos. -Dijo, echándole los polvos mágicos a la cara.

Cenicienta se despertó en un vertedero, junto con un gato que llevaba botas, y un coche tuneado como si fuese una calabaza. Sólo se acordaba de una cosa: se había dejado una de sus horrendas botas (la otra la llevaba el gato) en la discoteca. Volvió a su zulo atropellando por el camino a varias personas con su Calabaza-Móvil, entre ellas a la comunista Caperucita Roja.
De vuelta a su casa, había un guarda real con su bota, que era demasiado hortera para valerle a sus malvadas hermanas, que se habían ido a tocar cuadros al museo (porque eran malas, recuerda). Y el guarda le dijo a Cenicienta:
-¿Le importaría probarse este zapato?
-sÍ.
-¡Pues soplaré y soplaré y te derribaré!
-oK. -Contestó Cenicienta-. pAsSa El ZaPaTo.
El zapato le cuadraba a la perfección, y Cenicienta se emocionó porque eso sólo podía significar una cosa: que el príncipe la quería y la estaba buscando.
-Bien. -Dijo el guarda-. Quedas detenida por patear a su Majestad.
-PeRo No ErA pRrInCiPe?????
-Ya no, su padre murió ayer atacado por una calabaza móvil.
Y así Cenicienta emprendió una fuga hacia el cuarto de arriba, donde se atrincheró por el resto de su vida (diez minutos, hasta que le echaron las bombas de gas).

Los Tres Cerditos y la corrupción inmobiliaria

Los tres cerditos acababan de terminar los estudios de arquitectura en la escuela de arquitectos. Decidieron hacer un complejo urbanístico en un solar a las afueras de la ciudad, que construyeron con materiales muy baratos para así quedarse con una gran parte del dinero de las subvenciones.
Un famoso okupa de la zona, el Lobo Feroz, estaba paseando alegremente por los alrededores a las tres de la tarde cuando vio la urbanización. Las casa tenían buena pinta y el lobo se acercó y llamó al portero automático.
-¿Quién es a estas horas? -preguntó el cerdito número uno.
-¿Qué pasa colega? Soy el Lobo Feroz y estoy buscando una casa para la noche.
-Pase y hablaremos dentro -respondió el cerdito número dos.
La puerta se abrió y el Lobo llegó hasta la recepción, donde le esperaban los dueños de la urbanización. El cerdito número dos le puso la mano en la espalda, y le invitó a sentarse.
-Nos interesaría saber cuánto estaría usted dispuesto a pagar -dijo el cerdito número tres, abriendo un maletín.
-Pues no se tronco-respondió el Lobo. -Estaba pensando de cero para abajo.
El cerdito número dos le quitó la mano de la espalda, asqueado, y le pidió a seguridad que le señalase amablemente la salida.
Después de caer de bruces en la calle, el Lobo se alzó, enfurecido, y dijo:
-¡Pues soplaré y soplaré y vuestro complejo urbanístico derribaré!
Lo cual era una tontería, puesto que el Lobo era asmático y el complejo era malo, pero no tanto. Tras dejar el portero automático lleno de babas, y después de haber usado el inhalador, el lobo clamó:
-¡Pues me meteré por la chimenea!
Al llegar al tejado, descubrió que no había chimenea, ya que el complejo funcionaba por gas natural. Lo que sí que hizo fue romperles la antena de televisión, para fastidiar un poco.
-¡Zasca, en toda la boca!¿Eh, gochus?
Por desgracia, el Lobo pisó mal y se cayó. Tras diecisiete pisos de caída y despertarse en un hospital, con siete costillas rotas, el Lobo exclamó:
-¡Pues si yo no puedo vivir allí, ellos tampoco!
El Lobo fue ipso-facto a la comisaría más cercana, y denunció a los tres cerditos por no pedir permisos al ayuntamiento para construir.
Los Tres Cerditos fueron desahuciados y metidos en la cárcel con una pena de cinco años, rebajada a tres gracias a un juez corrupto. Años después el Lobo murió asesinado por un leñador homicida al intentar comerse a su suegra y a su hija.

viernes, 3 de febrero de 2012

Caperucita Roja y la banda de los Capuchas Rojas

Erase una vez una niñita que pertenecía a la peligrosa banda comunista conocida como los capuchas rojas. El capo de la banda le había regalado a la niñita una capucha roja, y por eso la llamaban Caperucita Roja.
Un día, el capo, apodado "mamá", le dijo a Caperucita:
-Llévale estas magdalenas -dijo, guiñándole un ojo-, a la abuelita -que era el apodo del contrabandista de la banda.
-Como tú quieras, mamá. -Respondió Caperucita, cogiendo el maletín.
-Y recuerda no hablar con desconocidos, y menos si van armados.
E iba Caperucita cantando Electrohouse por el polígono industrial cuando, de repente, se encontró con el Lobo Feroz, que se había hecho la carrera de criminología después de un incidente que tuvo que ver con tres cerdos arquitectos.
-¿Ánde vas, piba?
-A casa de la abuelita -dijo, alargándole 50 euros.
-Mmmm... si es la "abuelita" que yo creo, no está muy lejos, pero será mejor que me adelante para ir a avisar a mis amigos.
Y así el Lobo llegó con una patrulla de SWAT a la casa de la abuelita (el cruel contrabandista), devoró a éste y se puso sus ropas (que eran como las de las ancianas debido a ciertos complejos que tenía el contrabandista). El objetivo del Lobo era pillar a Caperucita con las manos en la masa, por lo que ordenó a los SWAT que se pusiesen en posiciones estratégicas (vamos, a esperar en el coche).
Cuando llegó Caperucita, le dijo a la falsa abuelita:
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tie...!
Caperucita, que no tenía un pelo de tonta, se dio cuenta en seguida: ¡la abuelita era un hombre lobo! Así que llamó al leñador (es decir, el que repartía leña en la banda), y le abrieron en canal, sacando a lo que quedaba de abuelita (los jugos gástricos no perdonaban a nadie), y la expusieron como mártir de la causa.
El Lobo fue enterrado en una fosa común, y Caperucita vivió feliz durante el resto de sus días (no muchos, ya que fue atropellada por una calabaza de una tal pokera llamada Cenicienta).