¡TÚ también puedes participar y hacer de éste mundo un lugar más absurdo! ¡Danos todas esas ideas que te daría vergüenza exponer en público!
Tan sólo comenta en el último cuento publicado. ¡Nosotros haremos el resto!

¡Echa un ojo a nuestros mejores cuentos!

viernes, 3 de febrero de 2012

Caperucita Roja y la banda de los Capuchas Rojas

Erase una vez una niñita que pertenecía a la peligrosa banda comunista conocida como los capuchas rojas. El capo de la banda le había regalado a la niñita una capucha roja, y por eso la llamaban Caperucita Roja.
Un día, el capo, apodado "mamá", le dijo a Caperucita:
-Llévale estas magdalenas -dijo, guiñándole un ojo-, a la abuelita -que era el apodo del contrabandista de la banda.
-Como tú quieras, mamá. -Respondió Caperucita, cogiendo el maletín.
-Y recuerda no hablar con desconocidos, y menos si van armados.
E iba Caperucita cantando Electrohouse por el polígono industrial cuando, de repente, se encontró con el Lobo Feroz, que se había hecho la carrera de criminología después de un incidente que tuvo que ver con tres cerdos arquitectos.
-¿Ánde vas, piba?
-A casa de la abuelita -dijo, alargándole 50 euros.
-Mmmm... si es la "abuelita" que yo creo, no está muy lejos, pero será mejor que me adelante para ir a avisar a mis amigos.
Y así el Lobo llegó con una patrulla de SWAT a la casa de la abuelita (el cruel contrabandista), devoró a éste y se puso sus ropas (que eran como las de las ancianas debido a ciertos complejos que tenía el contrabandista). El objetivo del Lobo era pillar a Caperucita con las manos en la masa, por lo que ordenó a los SWAT que se pusiesen en posiciones estratégicas (vamos, a esperar en el coche).
Cuando llegó Caperucita, le dijo a la falsa abuelita:
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tie...!
Caperucita, que no tenía un pelo de tonta, se dio cuenta en seguida: ¡la abuelita era un hombre lobo! Así que llamó al leñador (es decir, el que repartía leña en la banda), y le abrieron en canal, sacando a lo que quedaba de abuelita (los jugos gástricos no perdonaban a nadie), y la expusieron como mártir de la causa.
El Lobo fue enterrado en una fosa común, y Caperucita vivió feliz durante el resto de sus días (no muchos, ya que fue atropellada por una calabaza de una tal pokera llamada Cenicienta).

No hay comentarios:

Publicar un comentario